La baraja de Carlos VI fue concebida como fin de entretenimiento por parte de Gringonneur un artista francés quien se dedicó a darle un toque sumamente artístico y bello al acabado de las láminas referidas.
Este mazo de cartas data del siglo XV, cuenta la tradición popular que el encargado de crear esta baraja fue Jaquemin Gingonneur, quien las confeccionará a solicitud de la damisela Odette, amante del rey para que este pueda divertirse durante temporadas de inacción. Al parecer algunas de las cartas, en total diecisiete se exhiben en el museo de la Biblioteca Nacional en París Francia.
Las láminas que componen este mazo fueron pintadas a mano por una experto artista; algunos sostienen que fue Jaquemin Gringonneur quien ilustrará parte de esta baraja en el año 1392, el trabajo gráfico de las cartas de alta calidad y perfeccionismo, al parecer se empleo la técnica le trompe d´oeil, el cual da la impresión que la figura central se sale de la imagen en general. Los naipes originales del siglo XV no presentan nombre, ni numeración respectiva.
Entre las cartas que componen el tarot de Carlos VI se encuentran el papa, el carro, el amor, el juicio, el ermitaño, el ahorcado, la templanza, la Torre, la justicia, el sol, el emperador, la fuerza, el mundo, la muerte, el loco, la luna y as de espadas.
Según los entendidos la emperatriz, el sumo sacerdote, la papisa y el emperador representan al ámbito espiritual, lo referente al orden y disciplina se encuentra la fuerza, la templanza, la justicia, etc. Con respecto a los emblemas sagrados se encuentran la muerte, el diablo, la torre, el mago, etc,
En cuanto a la parte iconográfica se dice que las figuras constituyen alegorías de lo divino y profano, aspecto que atañe al final de la era medieval.
Si bien es cierto que al inicio esta baraja no fue creada o establecida con fine adivinatorios, es de suma importancia resaltar que en la actualidad se emplea el tarot en mención para interpretar el futuro, el cual se encuentra inmerso en las ilustraciones de las láminas.